Soy tan, tan jodida.
Nunca he besado a nadie como este antes, sin prisa, necesariamente conduciendo hasta algo, sólo deleitándome en ello. Ella se retira un poco y respira, luego se arrima cerca, arrastrando sus labios contra el mío. Aquella textura de labios de fondo a través del uno al otro, aquel dulzor ordinario, me consigue cada vez. Animo y sorbo su labio de fondo entre el mío. Ella gime y agarra una cerradura de mi pelo.
Lamento admitirlo pero he esperado semanas este, su cuerpo en el mío, besándome tan despacio. Movemos labios y lenguas en un ritmo sin prisa, apertura, parpadeo. “Yo podría besarle para siempre,” murmura ella.
Mentiroso, pienso, hacen daño al florecimiento en mi cerebro. Soy tal jodienda literalist. Pero ella nunca es mentida mí, ella siempre era honesta, que ella no puede ser lo que necesito. Odio esto, como me gusta esto, porque no tengo ninguna razón de odiarla para este sentimiento extendido desnudo.
Veneno. De todos modos mis labios están abiertos debajo de ella, recibiéndola, recogiéndola.
Lamento admitirlo. No soy que mujer, que tonto. Puse los términos de mi vida. ¿Entonces, por qué todavía beso su espalda?
El mundo se estrecha y se ensancha, hay solamente su peso dulce caliente y labios, y la palpitación entre mis piernas. Su mano es suave en mi cara. Ella se retira y me mira con estos ojos que no dan nada, viéndome debajo de ella. Un millón de cosas cierra la cremallera por detrás de aquellos ojos, pero nunca sabré cuales ellos son. Y soy fino con esto, cuando ella se mueve abajo para besarme con la ternura imposible. Con Qué no soy fino es la repisa soy conectado. Yo podría caerme. Con la escala que cuelga abajo pesadamente en su favor.
Tan jodo impotente. Muerdo su labio, y ella se retuerce y hace un quejido femenino. Como amo hacer su retorcimiento. Es todo que puedo controlar.
Ella toma mi muñeca. Prensas ello encima de mi cabeza. Me caigo la cojera, cuando siempre hago. Ella me embroma sobre ello, el camino automático que este me hace ir flojo como un animal que juega muerto. Dice que soy fácil. Está demasiado cerca a la casa. Le digo joder lejos pero es verdadero.
Aquella oferta áspera por el control, aquella manifestación de su deseo me hace ir la cojera con el placer. Que ella pudiera querer que yo bastante me tomara sólo así. Incluso si ella sólo me quiere cada dos semanas.
Ella no es bastante valiente para excederme correctamente. En nuestro estado corriente, no estoy seguro que esto es una cosa mala.
Este es el peligro, este se equivoca, en un tiempo en mi vida donde soy frágil como el cristal. Ella tira mi pelo bastante con fuerza para hacer daño, hacer la subida de placer vertiginosamente por mí, y sólo me abro más amplio. Saber muy bien que recojo.
Esto libera, abrazando aquella ruptura de mi corazón. Sus cunas de mano mi cara tan dulcemente y rasgones se elevan a mis ojos. Ah no, no puede hacer este. No puede mostrar mis sentimientos. No puede arruinarlo para ella.
Jódala, pienso. Déjele resbalar. Los rasgones se elevan y en mí, tranquilo. Sus ojos están cerrados, su todo enfocado en besos de mí. ¿Cómo puede ser?
Cuando no la veré durante semanas y durante aquel tiempo ella no tocará una cosa que sigue conmigo. ¿Cómo puede este dulzor existir una vez cada dos semanas o menos, en un vacío, una burbuja mal ventilada, un círculo dibujado por ella y ella solo?
Conseguimos rougher, uñas a través de la piel. Tengo que probarla. Soy tan jodido. Esto pica en mis ojos, mis senos. Siento el flujo de rasgones abajo mi mejilla, primero un lado entonces el otro. ¿Cómo puedo gritar mientras la beso?
Los dos son mismos. Déjele resbalar, pienso. Dejé van y ello broches a presión en el foco. Siento al tenor de mi corazón como una cuerda continua, y se siente bien oírlo, verdadero y en el aire, no enredado dentro de mí.
Ella tiembla cuando sorbo su lengua entre mis labios. El dolor y el placer. Me abro. Mis labios enredan el suyo, y mi caída de rasgones. Si ella ve-
Ella no ve. Sus ojos están cerrados.
Si ella ve-
Si ella ve, le diré cerrar joder y seguir besándome.
Nunca he besado este camino antes, con caída de rasgones, y movimiento de labios, y todo una manifestación de la misma emoción. Se siente tan entero, tan derecho, dejar que hacer daño a la fusión en sí, dejarle sólo ser.
Los anillos de timbre, un carillón suburbano fuerte pensó ser oído en el traspatio o sótano, demasiado fuerte para la sala de estar en la que estamos. Miramos el uno al otro, asustado.
Ella se pone hasta consiguen la puerta, y limpio mis ojos.
Si ella ve, ella no dice nada.
Me siento jodido, aunque yo todavía sea vestido, los labios se magullaron rojos, pelo ensuciado, rasgones todos en mi cara. Esquivo a la espalda de la casa, a la cocina.
Tengo sed. Toda la humedad en mí se ha precipitado en rasgones o entre mis piernas. Cuando ando siento que empapado se deslizan de ello en mis bragas. Jadeo profundamente y toco mis labios. Tan jodienda caliente.
Esta cocina tiene un millón de armarios. Intento todos ellos hasta que yo encuentre las gafas. La oigo en el otro cuarto, dirigiéndome a alguien, agradeciéndoles, cerrando la puerta.
“Donde hizo usted va,” llama ella, riéndose. ¿Cómo puede ella reírse?
Ella entra en la cocina. Miro el dosificador de hielo. Cubo, Arrugar. Aprieto aplastan, luego llenan mi cristal del hielo. Entonces echar agua.
“Tengo sed.” No busco, siento mi pelo que me cae avanzado.
Mi cristal es todavía medio vacío cuando ella es detrás de mí, levantando mi pelo, molestando mi cuello. Ella muerde, con fuerza. Mi grito ahogado es audible en el silencio de cocina. Su boca, su aliento está mojado caliente cuando ella con impaciencia besa una línea del oído al oído, empujando mi pelo del camino, tan áspero. Hago un poco de grito y tropiezo un poco a mis pies, entonces ella me presiona cerca. Mi frente aprieta con torpeza contra la puerta, reajustando imanes plásticos.
El borde de sus dientes, debajo de mi mandíbula. La felicidad, en tambalearse de mi cabeza y el estancamiento de mis labios abiertos, y el áspero agarra de mi aliento.
¿No sería gracioso revelarse en el trabajo con la impresión de un imán de refrigerador en mi frente?
Veo esta escena como una película, como si soy fuera de mi cuerpo, una escena sexual caliente donde me repantigo avanzado y ella se mueve en el final, y la expresión afligida en mi cara está caliente, blanca caliente, haciendo el latido de espectador de la manera palpito. Siento su cortante de mí, pasto de dientes, haciéndome daño, haciéndome cantar.
Si ella fuera cruel, si ella me jugara como un juego, sería más fácil. Yo le diría joder lejos y sería esto. Pero ella está en una prisión dentro de una prisión, también perdida en su propia oscuridad para verme. Esto no es su falta. Ella sólo no tiene la capacidad para verme en los modos que tengo que ser visto. Ella amaría a, pero sé que ella no sabe. Ella parece a uno de aquellos bebés, que nunca aprende a unir. Y puede ser demasiado tarde para ella para aprender.
Entonces, por qué hacen me quedo, por qué hacen sigo llegando aquí, cada dos semanas, si tengo suerte. Como veo su lucha y su belleza. Como estoy en la cúspide de amarla, y todo que esto tomaría es un poco más en su parte, para ella para abrir finalmente sus ojos y verme.
Me decidí lo dan hasta mediados del año, para su locura y mi locura para extinguirse, y ver si las cosas no igualan un poco. Ver si ella no puede calentarse a mí y ver como he estado aquí, desde el principio.
Ella muele mi oído entre sus dientes agudos y me retuerzo. Muevo el lado al lado, en un modo que no me he movido en años.
Entonces ella aprieta contra mí, y no puedo moverme, la nevera grande delante de mí, ella detrás de mí. Me gusta aquella carencia de la posibilidad, el modo que esto quita cualquier decisión como la que yo podría hacer, hasta más el camino áspero que su mano sube la curva de mi cintura, alrededor andar a tientas mi pecho.
Es más que la esperanza aunque, más que un cercar con un seto cuidadoso de mis apuestas, la decisión de darle una posibilidad.
El placer de sus dientes en mi cuello, su mano áspera, mi gemido, es más fuerte que la heroína que golpea por mis venas. Siento cosas que nunca hago en mi día a la vida de día, me siento verdadero y físico y relacionado con el mundo, mi redoble de corazón con el ritmo universal de la vida, del corazón y nacimiento y muerte y jodienda.
Daré su Navidad til, porque aquí siento todas las cosas de las que soy aislado en mi vida ordinaria, en mis horas frías, en el espacio entre tiempos como este.
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